Herboristería

Cultivo de aloe

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Cultivo de aloe

El cultivo de aloe generalmente se realiza en climas cálidos y templados porque la planta no puede soportar el frío del invierno. Teniendo en cuenta que cualquier espécimen no sobrevive a temperaturas inferiores a 5-8 grados, es necesario en invierno cubrirlo con sábanas o llevarlo a invernaderos fríos. No se recomienda mantener el aloe dentro de los apartamentos porque el clima seco y la falta de luz solar podrían arruinar su crecimiento. Es preferible mantenerlo siempre al aire libre donde reciba luz natural. La temperatura ideal para su crecimiento es de alrededor de 20-24 grados. Si decide cultivarlo en una maceta, el suelo siempre debe estar bien drenado porque la planta no soporta el agua estancada. Una buena técnica es agregar arena para drenar el suelo para macetas o arcilla en el fondo para evitar la pudrición. El riego, especialmente en los meses de verano, debe hacerse con moderación, solo cuando el suelo esté completamente seco, teniendo cuidado de no mojar las hojas. Con la llegada del invierno, el riego se vuelve cada vez más escaso precisamente porque la planta no lo necesita.


Aloe enfermedades y parásitos

El aloe es una planta propensa a enfermedades y ataques de plagas. La enfermedad más frecuente deriva del mal riego. De hecho, si recibe demasiada agua, el suelo no está lo suficientemente drenado o el agua se deposita entre las hojas, las plantas comienzan a pudrirse. En este caso, debe agregar arena inmediatamente al suelo para absorber cualquier estancamiento. Cuando un espécimen se cultiva en interiores, se formarán rayas rojas en el follaje una vez que la planta se traslade al balcón. Estas son quemaduras reales causadas por no estar expuestos a la luz solar. Para evitar esto, simplemente exponga gradualmente y nunca a la luz directa. Por otro lado, si las hojas pierden su moteado natural y se vuelven completamente verdes, significa que la planta no recibe suficiente luz. Simplemente debe colocarse en un área más brillante. En el caso de que las hojas se vuelvan amarillas y aparezcan manchas marrones, lo más probable es que hayan sido atacadas por plagas. Generalmente son ácaros rojos, ácaros muy dañinos, que se anidan en la parte inferior de las hojas. Simplemente aumente la humedad en la habitación para matarlos.

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